Google acaba de subir un cerebro. ¿Y ahora qué?
Los científicos han mapeado y simulado completamente el cerebro de una mosca de la fruta, y los aficionados ya le están enseñando a conducir coches y jugar videojuegos. Pero este avance plantea una pregunta aterradora: si es lo suficientemente 'real' como para aprender, ¿es lo suficientemente real como para sufrir?
